Es curioso como solemos asociar la inversión en bolsa con encontrar un sistema o estrategia de inversión que nos permita ganar dinero. Parece que el sistema lo es todo, pero nos olvidamos que hay otras variables a tener en cuenta, como pueden ser la gestión del riesgo o la gestión emocional. De hecho, este post trata sobre esto último.

¿Qué importancia tiene la gestión emocional a la hora de invertir en bolsa? Algunos lo definen de la siguiente forma: «La inversión en bolsa es un 90% de psicología y un 10% de conocimientos»

¿Cuánto de cierto tiene esta afirmación? Averígualo leyendo el siguiente post 👇

Contenido


▷ La gestión emocional en los mercados financieros

Gestión emocional: Oferta y demanda en los mercados financieros

Como ya sabrás, los mercados financieros se mueven en base a la oferta y demanda de los precios. Si la demanda es superior a la oferta, los precios suben. Sin embargo, si la oferta es mayor a la demanda, los precios bajan. Así de simple.

Pero claro, ¿Qué es lo que puede afectar a la demanda y oferta? Un factor muy importante es la gestión emocional. En la bolsa, los precios se mueven en base a las decisiones tomadas por millones de inversores en función de sus emociones.

Es cierto que los robots están cada vez más presentes en los mercados. Se estima que alrededor del 50-60% de las operaciones de compra y venta son realizadas por ellos.

Sin embargo, nosotros no somos robots. Somos seres humanos, y por lo tanto, somos emociones. Y como inversores que somos tendremos que aprender a convivir con 2 de ellas: El Miedo y la Avaricia

Las emociones juegan un papel fundamental en la inversión. Puedes tener la mejor estrategia de inversión, pero sin embargo si no consigues domar tus emociones, difícilmente lograrás buenos resultados.


▷ La gestión emocional: El Miedo y la avaricia

Gestión emocional: Miedo y la avaricia las emociones que aparecen al invertir en bolsa

Esta frase resume a la perfección lo que suele suceder a la hora de invertir en bolsa. Es un fiel reflejo de cómo las emociones afectan a las personas a la hora de invertir. 

La masa suele comprar cuando los mercados se encuentran en máximos. Sin embargo, son los primeros en abandonar el barco cuando el miedo y el pánico aparecen.

Y realmente es justo lo que no hay que hacer. Todo lo contrario. Hay que comprar cuando hay miedo y vender cuando hay avaricia. A primera vista parece sencillo, pero no lo es. Allí es cuando uno suele entrar en conflicto con sus emociones.

La avaricia

La mayoría de la gente busca enriquecerse rápidamente y piensan que invirtiendo en bolsa lo lograrán. ¡Cuánto daño ha hecho Hollywood con sus películas!

La avaricia aparece cuando todo “parece ir bien” y hay buenas perspectivas de futuro. Las acciones suben, la economía no para de crecer, mi vecino de al lado se ha comprado un nuevo coche y mi cuñado “está ganando” un pastizal en la Bolsa. 

Vemos como “aparentemente” todo el mundo está ganando dinero. Parece que todo va viento en popa. Los mercados no paran de subir y se ha creado una euforia donde todo el mundo quiere ganar dinero. ¿Voy a ser el único tonto que no va a participar a la fiesta? Allí es cuando aparece la avaricia.

La avaricia no solamente aparece en el momento de querer invertir en bolsa, sino también en el momento de querer cerrar nuestra posición. De hecho, en base a mi experiencia, es más difícil determinar el momento adecuado para vender un título que comprarlo. En el momento de realizar una venta, la duda aparecerá y empezarás a hacerte las siguientes preguntas ¿Es el momento adecuado?, ¿Subirá más el precio de la acción?

Aparecerá una voz interior que te dirá que quiere ganar más y más dinero. Que aún queda subida y que te forrarás.

Tendrás que aprender a lidiar con esta voz, ya que, si le haces demasiado caso, podrás convertir una posición ganadora en una perdedora. 

La avaricia puede empujarnos a tomar decisiones irracionales y equivocadas pudiendo poner en peligro nuestra estrategia de inversión, e incluso, nuestra situación financiera.

El miedo

Retrocedamos un momento en el tiempo. Año 2008, Lehman Brothers, uno de los bancos más importantes de Estados Unidos, quebró dando comienzo a unas de las crisis financieras más importantes de la historia. 

Los periódicos y el telediario abrían todos los días con noticias catastróficas. Parecía que era el fin del mundo. De repente, el miedo se apoderó del mercado y el precio de las acciones empezaron a derrumbarse.

¿Qué crees que ocurrió?

Entró el pánico y todo el mundo empezó a vender. Los profesionales ya habían intercambiado sus posiciones a aquellos incautos inversores que decidieron invertir en bolsa contagiados por la euforia y avaricia que invadían los mercados financieros en aquella época.

Obviamente, estos pobres inversores se vieron acorralados y vendieron sus posiciones con grandes pérdidas, movidos en parte por la necesidad y el miedo. 

El miedo es un mecanismo que tiene el ser humano para poder protegerse ante posibles peligros. El miedo está presente en todas las culturas y clases sociales, y es normal que sintamos miedo ante ciertas situaciones. Y en el mundo de la bolsa pasa lo mismo.

¿Qué miedos podemos experimentar al invertir en Bolsa?

1. Miedo a lo desconocido

Si eres nuevo en este mundo, seguramente te sientas identificado con este miedo. Yo también lo experimenté en mis inicios y es algo totalmente normal.

Todo lo nuevo y desconocido da miedo. Salir de nuestra zona de confort incomoda nuestra mente. Lo importante no es desistir, sino todo lo contrario, insistir. 

Indaga, sé curioso, lee mucho, actúa y aprende de los errores. Luego, ya verás cómo ese miedo a lo desconocido irá diluyéndose. El conocimiento es poder y hará que este mundo ya no sea tan desconocido para ti…

2. Miedo a perder dinero

A veces el miedo nos limita. Nos impide hacer cosas que nos gustaría hacer, o incluso, que nos podrían aportar.

Muchas personas temen tanto perder su dinero que no están dispuestas a asumir ningún tipo de riesgo. Solo juegan a lo seguro, pero eso no significa que sea lo correcto. 

Siento decirte que dejar tu dinero en una cuenta corriente no es la decisión más acertada. Poco a poco, la inflación irá devorando tus ahorros que tanto tiempo y esfuerzo te han llevado conseguir. No es la solución…

La solución es aprender a administrar tu dinero correctamente e intentar sacarle el mayor partido posible. Una cosa es tener miedo, y otra, poner excusas y no hacer nada por cambiar tu situación financiera.

¿Y si pierdo dinero y fracaso? No pasa nada… De hecho, los errores forman parte del proceso. Los cometerás, pero hay que intentar que el coste sea el menor posible. 

Un fracaso se puede interpretar de 2 formas diferentes: convertirse en una tragedia o en un aprendizaje. Tú decides…

3. Miedo a ganar dinero

En la bolsa, este miedo suele aparecer a la hora de cerrar una operación. Nos ponemos mil y una excusas para no cerrarla, pero realmente dentro de nosotros existe un miedo inconsciente que provoca que tengamos miedo a ganar dinero.

Este miedo puede relacionarse también con el miedo a tener éxito. De hecho, algo parecido estoy experimentado con mi blog. Cada vez tengo más visitas, más email de personas haciéndome preguntas y agradeciéndome mi trabajo, propuestas de colaboración e incluso realizar entrevistas en la radio.

Observo como mi blog está despegando y eso podría suponer ganar dinero con él, pero algo dentro de mí me paraliza. 


▷ 7 formas de mejorar tu gestión emocional

Cómo todo en la vida, la experiencia será un factor clave que irá desarrollando nuestra gestión emocional. Ya sabes cómo funcionan las cosas: Empiezas, cometes errores, aprendes, cometes más errores y con el tiempo uno empieza a separar el grano de la paja. 

¡Vale! Todo eso está muy bien, pero ¿Tienes algún consejo que puedo aplicar ahora para poder mejorar mi gestión emocional? 

Voy a compartir contigo lo que a mí me ha funcionado hasta el día de hoy:

#1 Abraza el miedo

El miedo es algo natural. No huyas de él, ni lo rechaces. Al contrario, aprende a convivir con ello. ¡Abrázalo!

Verás que, con el tiempo, ese miedo irá desapareciendo.

#2 Acepta el fracaso

Como te he comentado antes, el fracaso se puede ver de 2 formas diferentes: Verlo como algo negativo o como un aprendizaje. 

Nadie nace sabido. Todos cometemos errores y los fracasos son necesarios para avanzar.

Thomas Edison, el inventor de la bombilla fracasó unas mil veces antes de crear su invento. Él mismo lo definió de la siguiente forma “No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos”

#3 Estudia el mercado en el que vas a invertir

El mundo avanza, pero la historia se repite. Cada crisis tiene sus características particulares, pero también tiene unos patrones comunes. 

Estudia la historia económica, sus causas y consecuencias. Visualiza gráfica y observa su comportamiento en épocas de bonanzas y de crisis. Examina cómo se comporta el miedo y la avaricia.

El conocimiento es poder. Da tranquilidad y seguridad.

#4 Evita leer o escuchar noticias relacionadas con las finanzas

Evita las noticias financieras de los periódicos, del telediario y de los «gurús». Solo sirven para confundirte más. Solo es ruido.

Si algo es noticia, significa que el tren ya ha pasado. Ya no es momento de invertir en ello.

#5 Ten un plan de inversión

Necesitas tener una estrategia bien definida y que te guíe. ¿Por qué quieres invertir?, ¿Tolerancia del riesgo?, ¿En qué activos invertir?, ¿Horizonte temporal?, ¿Entradas y salidas?, ¿Stop-loss?

Tener un plan bien definido incrementa las posibilidades de tomar mejores decisiones y disminuir el factor emocional.

#6 Diversifica tus inversiones

Seguramente, ya hayas oído el famoso dicho “No pongas todos los huevos en la misma cesta”. Pues eso, no concentres tu dinero en 1 o 2 cosas. Mejor, diversifícalo. 

Te dará una tremenda tranquilidad mental que te permitirá tomar mejores decisiones.

#7 No sigas a la manada

Crea tu propia opinión y toma tú mismo las decisiones. ¿Qué te equivocas? No pasa nada, aprende de ello. Lo peor que puedes hacer es tomar decisiones en función de opiniones de terceros. Así no aprenderás nunca…

Poco a poco irás ensamblando las piezas y empezarás a entender cómo funciona este mundo.

No sigas a la manada. Toma tú mismo tus propias decisiones 😉

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