6 razones de por qué invertir en bolsa

Al hablar de bolsa, te pueden venir a la mente imágenes de personajes tan míticos como Gordon Gekko en las películas de Wall Street o de Jordan Belfort en el lobo de Wall Street. Personas avariciosas cuya finalidad es hacerse rica a toda costa. Parece ser que Hollywood quiere asociar el mundo de la bolsa a hacerse millonario, a las drogas y al sexo.

No digo que eso no ocurra, pero esa imagen tan fantasiosa que nos pretenden vender no se asemeja para nada a la realidad. De hecho, muchas de las personas que invierten en bolsa es gente normal, como tú y yo. Gente con un trabajo ordinario que pretenden sacarle una rentabilidad a sus ahorros.

Invertir en bolsa no solo está reservado únicamente a un grupo selecto de personas. Ni necesitas ser un genio o crear un sistema complejo con logaritmos neperianos. Ni estar mirando todo el día gráficas e indicadores.

Créeme, la bolsa es mucho más simple de lo que uno cree. Desde la sencillez, el sentido común y la paciencia, se pueden obtener rentabilidades realmente interesantes.

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¿Por qué invertir en bolsa?

Hoy en día, la tecnología ha roto muchas barreras. Además de acercar el mundo de la bolsa a la gente de a pie, la tecnología te permite tener a tu alcance cualquier tipo de información al instante o poder invertir tu dinero con un simple clic.

Existen muchas formas de poder invertir, desde un negocio, idea, vivienda, arte o crowdfunding, entre otros. Lo ideal sería poder invertir en cada una de ellas, pero cómo seguramente tengas un presupuesto limitado, tendrás que quedarte con una. Entonces, ¿Por qué la bolsa debería ser tu primera opción?

1. Rentabilidad

Una imagen vale más que mil palabras.

Por qué invertir en Bolsa

En 1802, si hubieras invertido 1$ en oro, tendrías en 2014 un retorno de 3$. Si hubieras elegido las letras del tesoro tendrías 275$. Pero aquel que hubiese invertido en bolsa sería millonario. ¿Vaya diferencia no? Y eso que por medio hubo varias guerras y crisis.

Compara el mundo actual respecto a 1960, 1980 o el 2000. Y piensa, ¿Cuánto ha evolucionado?

El corto plazo es ruido e incertidumbre. El largo plazo es sinónimo de crecimiento y rentabilidad.

2. Liquidez

¿Te surge una oportunidad de inversión? ¿Tienes necesidad de liquidez? Salvo excepciones muy puntuales, tanto comprar como vender un activo financiero se puede realizar en cuestión de segundos.

Por ejemplo, si lo comparamos con la inversión inmobiliaria. Comprar o vender una vivienda requiere de tiempo. En Madrid el tiempo medio de venta es de aproximadamente 4 meses, mientras que el resto del territorio español puede llegar a ser de hasta 11,6 meses.

Entonces, imagínate que por algún motivo especial necesitas liquidez urgentemente. Si solo tienes una vivienda como inversión, lo más seguro es que no la puedas vender rápidamente. Por lo tanto, solo te queda buscar otra alternativa, siendo la deuda la opción más recurrente.

Es muy importante determinar la liquidez que tiene tu inversión. En tiempos revueltos, una mala decisión financiera puede desembocar en mayores deudas.

3. Desembolso

Una de las cosas que más valoro a la hora de invertir en bolsa es que no es necesario tener un gran capital para invertir. No hace falta tener 10.000€. Puedes empezar invirtiendo pequeñas cantidades como 300€ o 500€.

Eso sí, tendrás que escoger un broker que se ajuste a tus necesidades y que te cobre lo menos posible en cuanto a comisiones.

4. Diversificación

Seguramente ya hayas oído la expresión de que no pongas todos los huevos en la misma cesta. Pues de eso se trata la diversificación.

Si te dijera que mediante activos financieros como ETF o fondos de inversión puedes estar invertido en todo el mundo, en diversos sectores y con empresas de diferente tamaño. 

¿Te lo creerías?

Para que te lo creas, te pongo un ejemplo. Comprando una simple acción por un precio de 49,87€ (a 07/06/19) del ETF iShares Core MSCI World con ISIN IE00B4L5Y983 estarías:

  • Comprando 1.641 empresas pertenecientes a las principales economías del mundo
  • Compañías como Microsoft, Apple, Amazon o Facebook
  • Abarcando la mayoría de los sectores, incluido los bienes inmuebles (Real Estate)
  • Pagando únicamente el 0,20% sobre lo invertido (sin comisión de compra y venta si lo haces a través de un broker como Degiro).

¡Imposible estar más diversificado!

5. Bajos costes

Invertir en bolsa NO es sinónimo de costes elevados. Al contrario, dependiendo del broker que contrates, puedes obtener unas comisiones muy bajas.

En mi caso, actualmente solo pago de comisión el 0,17% anual de mi cartera de inversión. Dicho de otra manera, si por ejemplo alguien tuviese una cartera de 100.000€, solo pagaría 170€ en concepto de comisión. ¡Que ganga! Compara estos gastos con los que conlleva montar un negocio o comprar una vivienda.

6. Tiempo

Como todo en la vida, las cosas se pueden complicar o simplificar. Pues igual pasa en la bolsa. Existen mil y una estrategias. Unas muy simples y otras más complejas que suelen requerir de más tiempo. 

En mi caso, solo necesito dedicar apenas 1 hora al mes a mis inversiones. Al igual que tú, yo también valoro mucho mi tiempo.

No es necesario de mucho tiempo para invertir, pero te requerirá de un esfuerzo previo para adquirir conocimientos y aprender a gestionar tus emociones.

Si todavía no te atreves a invertir, pierde ese miedo. Encuentra la estrategia que más se adapte a tu personalidad y como consejo personal, empieza a invertir lo antes posible.

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